Elena nace de la idea de contención suave, como un abrazo que no se impone pero tampoco suelta. Su forma evoca la elegancia atemporal de los pliegues textiles en los trajes de alta costura, reinterpretados en una pieza de mobiliario que dialoga entre lo escultural y lo íntimo. No solo busca habitar un espacio, sino provocarlo. Un refugio sereno donde el gesto del diseño se convierte en caricia.